Todos recordamos grandes momentos en la historia de nuestros personajes: la primera vez que matamos un dragón, la primera ficha que nos hicimos, la vez en la que derrotamos a ese Moff Imperial… y un largo etc. Pero realmente lo que mejor recordamos son nuestras pifias. Porque no hay nada más divertido en el juego de rol que una pifia memorable. He aquí unos cuantos ejemplos de una campaña de AD&D que jugaba hará unos años. Gente del Puño Rojo, va por ustedes.
1ª Pifia: “¡Que le cuelguen de los pulgares!”. Éste es el claro ejemplo de pifia sin tirar los dados. El variopinto grupo de PJs se intentaba infiltrar en un barco de la armada del enemigo, un invasor conocido como el “Puño Rojo”, que al mando de un ejército de orcos, goblinoides y mercenarios humanos había sojuzgado el reino natal de los personajes. En fin que, tras una hora de planificar se infiltran a la perfección en la bodega (hay que tener en cuenta que tenían a un centauro en el grupo, así que ole). Y, ya saliendo del puerto, el bardo del grupo (sobrino del rey y, por avatares de la guerra heredero directo al trono y, en las circunstancias que concurrían en ese momento, rey a todos los
efectos) no se le ocurre otra cosa que subir a cubierta (recordemos, siendo el heredero hasta el más estúpido goblin del ejército del Puño Rojo había visto carteles con el rostro del suicida en potencia) y discutir con el capitán sobre un cambio en los camarotes. Esta situación sólo se puede explicar por a).- el jugador tenía una empanada mental brutal, o b).- El jugador se había pasado una hora en el baño y no se había enterado de los planes del grupo. El caso es que se hizo el silencio en la mesa de juego mientras Master y jugadores intentaban reajustar sus procesos mentales a la increíble situación. Afortunadamente, como todo buen Master, siempre caigo de pie. El capitán dio orden de apresar al infortunado heredero y “colgarle de los pulgares en el palo mayor” y de dar la vuelta al puerto. Esto desató una bonita batalla donde los demás Pjs intentaron deshacer la cagada de su compañero, que pasó toda la batalla colgado de los pulgares y no precisamente porque sus compañeros no dispusieran de ocasiones para liberarle.
2ª Pifia: “Dejadme hacer al menos una tirada”. Un ejemplo de pifia de manual, tirando los dados. En otra partida un nuevo jugador quiso hacerse una ficha. Ningún problema, pero entre pitos, flautas y licántropos para cuando acabó su personaje, un guerrero ladrón elfo, con ínfulas de pirata y perilla de palo al que llamó “Capitán Cabezabotón”, ya recogíamos el tinglado. Así que nos suplicó que, ya que había tardado toda la tarde en hacerse la ficha, al menos le dejáramos hacer una última acción. Dicho y hecho. “El Capitán Cabezabotón salió de su refugio en la fortaleza en ruinas y vio a un hombre-rata distraído. Ellos habían destruido la fortaleza y estaban en guerra con los pueblos libres del continente. Así que amartilló su pistola de dos cañones, apuntó y apretó el gatillo” (ruido de dado de 20 al correr por la mesa: salió un 1; pifia).
Lo siguiente que se oyó fue un grito élfico al pillarse el dedo gordo con el percutor del arma. Fin de la
sesión entre carcajadas. Lo más gracioso es que en la sesión siguiente le tocó actuar el primero y volvió a pifiar, arrojando su sable a 3 metros de distancia… detrás del hombre-rata (al que estuve tentado de hacerle tirar una Tirada de Salvación para ver si se hacía daño al partirse de risa).
3ª Pifia: “Yo la salvaré”. Y este es un ejemplo de magníficas tiradas, pero nefasta planificación. Más adelante en la campaña, muy cerca del punto donde se dejó, el grupo de “héroes” se encontraba descendiendo por una torre en ruinas. En primer lugar iba el mago hombre-tigre con su conjuro de levitación, que se encontró con un Musgo Robamemorias, una simpática criatura que paralizó al mago con un retener monstruo. Claro así no podía avisar. Pero la verdad es que no hizo falta Jane
Thana, la elfa arquera de destreza 19 y carisma 16, pifió y se soltó de la prosaica cuerda que los demás usaban para descender. Nuestro querido Capitán Cabezabotón (si el mismo) se dijo: “mi oportunidad de ser el héroe, y de ganar puntos con la elfa. Ni corto ni perezoso me dijo: “salto y la cojo al vuelo, según cae”. Yo le respondí, con una sonrisa en los labios, “tírame destreza para cogerla y fuerza para sujetarla” y las sacó por más de 10. Unas tiradas magníficas. Claro que, con una sonrisa más amplia todavía le dije: “bien, agarras a Jane en el aire y (atención, frase famosa) la desplazas 4 metros en horizontal y 15 en vertical”. Ni decir tiene que se olvidó de sujetarse a la cuerda para realizar la operación de salvamento. El suelo de madera podrida aguantó afortunadamente el impacto. Sin embargo el musguito seguía ahí y paralizó con un retener personas al semielfo guardabosques. Cuando un tío con fuerza 18/mucho y constitución 18 (una mole, vamos) cae a plomo pasa lo que pasa. El suelo cedió y se comieron tres metros más de intenso dolor.
Dedicadas a Rogeman (el heredero) y a Hugo (Capitán Cabezabotón), y a todos los jugadores de esa campaña, una de las mejores que jamás he dirigido. Va por ustedes.
Jajajaja X_DDDDD
me parto, si la verdad es que no me estaba empapando muy bien de la fiesta en esa aventura.. :p
XDDD
Left by Rogeman Matadragones on Junio 1st, 2006
JAJAJA
Que buenas las anéctodas.
Así que un bardo…;-)
Left by Javier on Junio 5th, 2006
¿Todavía tienes las Cronicas del Puño Rojo? Habría que escanearlas.
Left by Gablin on Junio 21st, 2006
Por supuesto, incluso el diario de tropocientas páginas que escribiste. A ver si me pongo y lo subo.
Left by Zoltainer on Junio 21st, 2006
no viene muxo al tema…pero me dieron la direccion de tu blog con la esperanza de que me ayudaras.Toy jugando al señor de los anillos cn mi novio y sus amigos…en esto que dos compañeros con muy pocas luces se meten en el agua a luchar contra un craquen…pocas luces pero weno…el caso es que o les ayudabams o les mataban y ellos dos son imprescindibles para la mision…el caso q soy una elfa y no se me ocurre otra cosa q irme corriendo sobre el agua con mis dagas elficas pa cargarm al craquen…pos eso q las he perdio…y vams a llegar a un poblado…cn la esperanza de que haya una armeria…¿que armas puedo conseguir q puedan parecer a las dagas elficas? es que tengo habilidad especial en armas de filo a dos manos…soy yo quien mata a los licantropos…por favor si puedes ayudame…tengo partida el viernes!este es mi e-mail: skira_yo89@hotmail.com!bsss de la prima de legolas
Left by lairëlin on Junio 28th, 2006
Muy bien Lairëlin. Lo primero que vas ha hacer es esperar a que tus dos compañeros se duerman para raparles al cero y tatuar en sus calvas “Soy un idiota, por favor pateadme”. Contra un Kraken en el agua. Válgame Orome.
Coñas al margen, las armas élficas son objetos raros y difíles de conseguir, aunque también depende de la generosidad del Director de Juego: si el decide que son artículos que se pueden conseguir en una armería, se pagan y punto. Pero pongámonos en el peor de los casos: el Director pertenece a la Cofradía del Puño Cerrado. Lo más cercano a las armas élficas son las Numenoreanas. Si estás jugando en los reinos, o las áreas de influencia, de Arnor o de Gondor sería relativamente fácil obtenerlas; parto de la base que conseguir armas con magia es difícil, así que posiblemente os cueste un riñón.
Si el poblado es demasiado pequeño para tener ese tipo de mercancía, te recomiendo una visita al herrero para que te fabrique, al menos, un par de dagas de plata, que son bastante dañinas contra licántropos, al menos en la mayoria de mundos de juego. Para compensar la pérdida de potencial mágico de las daga élficas quizá sería bueno que te compraras un arma más grande, y de la mejor calidad posible: por ejemplo una espada larga (o ancha) para usar con tu mano buena y una daga de plata, o mágica si las hay, en la otra, es un estilo de lucha a dos manos clásico y efectivo.
Como caso extremo podeis recorrer el poblado buscando algún veterano, personaje importante, etc. que aún conserve algún arma especial y que podáis comprarle, alquilarle o, si la moral de vuestro grupo se inclina a ello, robarle.
Como alternativa a las armas mágicas nos queda el ingenio. En muchas de mis partidas los jugadores han vencido a enemigos claramente superiores con una buena planificación (pero asegurate que los dos que tienen menos luces que un carromoto se enteran de su parte en el plan). El fuego es una herramienta que es muy socorrida: unos cuantos frascos de aceite, o de orujo que prende mejor, preparados para cóctel molotov pueden ser muy efectivos. Por muy licántropos que sean (espíritus maia que vuelven después de muertos para vengarse… ¿en qué lío os ha metido vuestro Director?), nadie se queda impasible mientras arde por los cuatro costados. Al menos se pararán para revolcarse intentando apagar las llamas. En ninguna parte de la descripción de los licántropos pone que sean inmunes a la asfixia: un personaje fuerte y un río o lago cercano, junto con una buena emboscada, puede resolverte uno o dos problemas. Elegid el terreno de combate, sembradlo de trampas (agujeros con estacas, lazos de cuerda, pesados troncos que barren un sendero, etc.), atraedlos hacia allí y disfrutad. Mientras están atrapados son presa fácil para la yesca y el aceite.
Left by Zoltainer on Junio 28th, 2006