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La Torre de Zoltainer(.com)

Un blog de Rol

Capítulo 2: El Castillo de Shaundarin.

Tras cruzar el paso Knup dijo que se separaba de ellos, pues tenía que informar a su Thane en Edarink de los últimos acontecimientos. Los compañeros acordaron reunirse en la Torre de la Magia de Alarian, donde llegaron castillo.JPGuna semana más tarde sin muchos contratiempos, pues casi todas las fuerzas del Puño Rojo estaban ocupadas en el asedio de Shaundarin. Tardaron bastante en encontrar la torre, pues los magos la habían ocultado de las miradas hostiles. Las desventajas de no poseer un bosque mágico alrededor. Allí los héroes recibieron malas nuevas: Shaundarin había caído. El rey de Shaundar había sido ajusticiado, su hija era víctima de un maleficio que los magos de Alarian no podían destruir, el Duque de Shaundarin, el padre de Velar, había desaparecido cuando las hordas del ejército de Laurg quemaron y demolieron el Palacio de Shaundarin. Su esposa, de ascendencia elfa, se había refugiado en la Torre de la Magia, donde se encontró con Velar. De esta manera el gobernante legal del reino era Velar, hasta que se indicara lo contrario. Sin embargo aún quedaba por resolver el asunto del padre de Velar. ¿Seguía vivo, o estaba muerto? Los compañeros decidieron esperar a Knup, que prometió volver con refuerzos, y luego entrar en Shaundarin a escondidas usando los túneles por los que una vez escaparan Velar y Waldo de la ciudad. Una semana y media después Knup aparecía con 70 soldados enanos. Una vez reunida la compañía Knup narró su historia.


La fortaleza de Edarink distaba cuatro días del paso de Henraik. Al tercer día de viaje Knup encontró huellas de lo que parecía ser una banda de 30 ogros. Knup corroboró este hecho y, al día siguiente se presentaba ante su Thane para explicarle la situación. Éste ya conocía los rumores, y además sabía que un potente ejército de goblinoides se acercaba por el este. Así pues nombró a Knup capitán y le entrego una legión de 100 soldados y dos clérigos enanos, para que destruyera a los ogros y prestara ayuda al debilitado reino de Shaundar. Dos días después el ejército enano conducido por Knup se enfrentó a la banda ogra, destruyéndola completamente con sólo 15 bajas. Acto seguido partieron hacia Shaundar. Para llegar a la Torre de la Magia de Alarian, Knup dividió su ejército en grupos de 5 enanos cada uno, a fin de no cantar mucho. Varios días después se reunían casi todos en la torre; sólo habían perdido otros 15 enanos más. Knup les dio la orden de quedarse custodiando la torre y a sus refugiados, mientras éste se reunía con sus amigos y preparaban su misión de espionaje en Shaundarin.
Una semana después se hallaban en la ocupada ciudad, antigua capital del reino. Fuertemente maltratada por la guerra, Shaundarin estaba llena de edificios derruidos y de restos de incendios. Criaturas goblinoides y monstruos humanoides convivían con los mercenarios del Puño Rojo y con los ciudadanos que no tuvieron la suerte de escapar de la ciudad o de morir en la batalla. El bello Palacio de Shaundarin había sido quemado hasta los cimientos, y ahora el gobierno encabezado por Laurg vivía en el antiguo Castillo de Shaundarin, una fortaleza de más de tres siglos de antigüedad, alrededor de la cual se edificó toda la ciudad y el reino de Shaundar. Los compañeros estaban en una de las pocas posadas que quedaban de pie. Anochecía, y por lo visto se iba a celebrar una fiesta de la victoria en el castillo, porque sólo estaban en la posada algunos asustadizos parroquianos habituales. El grupo ya había trazado su línea de acción: la única forma veraz de enterarse de algo era acudir a esa fiesta disfrazados, para no ser reconocidos.
Ya noche cerrada consiguieron introducirse en la fiesta. Bueno, más que una fiesta, era una orgía de desenfreno. Más de doscientas criaturas, entre humanas y no humanas, abarrotaban el salón. Entonces el grupo se dividió, dejando que sus instintos los guiasen. Velar fue a investigar, junto con Knup, la desaparición de su padre y si había enanos en las mazmorras del castillo. Thana se hizo a un mercenario borracho para conseguir información. Y Brau y P. Rufiki se dirigieron a las cocinas. Al cabo de un rato todos se reunieron en el salón. Velar no había conseguido información sobre su padre, pero Knup había liberado a un par de enanos encontrados en las mazmorras. Brau y P. Rufiki parecían tener prisa por salir del castillo, prisa que se desvaneció al oír las noticias que traía J. Thana, noticias que por otro lado casi le habían costado la virginidad: Laurg el Puño Rojo se encontraba en su habitaciones… solo. Inmediatamente subieron al primer piso y llegaron a una gran habitación totalmente decorada en tonos rojos y negros. Cerca de una mesa se encontraba un humano de casi dos metros de altura, largo pelo negro, ojos de un tono pardo, que relucían rojos a la luz de las velas, atractivo y de buena planta. A su espalda se sujetaba una enorme espada a dos manos y vestía con un elegante traje de cuero negro y capa roja, sujeta por un broche de oro y rubíes. Se volvió hacia la puerta y observo al grupo con una mueca de sorpresa y desdén.
“¿Quienes sois?”- Preguntó.
“Somos tu peor pesadilla asesino. ¿Donde está mi padre, el Duque de Shaundarin?”- inquirió Velar.
“Así que tú eres el escurridizo hijo de ese noble guerrero. Lástima. Le ejecuté con mis propias manos. Será un placer encargarme personalmente de ti y de tus compañeros”- dijo Laurg, desenvainando su espada. Entonces Brau y Knup cargaron contra él lanzando sus gritos de guerra, Velar comenzó a cargar su arcabuz (¡Horror!), J. Thana preparó su arco, maldiciendo la precipitación de sus amigos y Rufiki preparó un conjuro. Laurg ni se movió. Miró directamente a Knup. Éste se paró en seco mirando idiotizado a su oponente. Brau, sorprendido, se paró en mitad de la carga y observó la extraña reacción de su compañero de matanzas. Entonces el Puño Rojo hizo un gesto con su cabeza a la ventana y dijo suavemente:troll.JPG “Vete abajo a ver si estoy”. Sorprendentemente Knup se dirigió a la ventana y, atravesándola, saltó al vacío. P. Rufiki, intuyendo la verdadera naturaleza de Laurg agarró su símbolo y, volviendo grupas, gritó: “¡Es un vampiro!” y salió por patas. El resto tardó un poco en asimilar la información, pero cuando su enemigo sonrió lentamente, como el depredador que sonríe a sus víctimas antes de destrozarlas y devorarlas, no les quedó la más mínima sombra de duda y salieron corriendo. Al poco rato se encontraron al lado de Rufiki y de Knup, algo atontado por el golpe. Sin embargo Laurg saltó por la misma ventana que Knup y cayó limpiamente al lado de los héroes. Entonces dijo: “¿Ibais a alguna parte? Aún no hemos terminado.” Pero en ese momento se oyó una fuerte explosión y por las destrozadas ventanas de la cocina salieron altas y rugientes llamas. La gente que estaba en el salón salieron huyendo, muchos de ellos envueltos en fuego. Brau y Rufiki se miraron y sonrieron. Los barriles de aceite de la despensa no tendrían que haber estado tan desprotegidos. Laurg lanzó un reniego y se dirigió hacia sus aterrorizados hombres para reagruparlos. Los compañeros aprovecharon la coyuntura para poner tierra de por medio. Pero, mientras corrían, vieron a Ivag Necres, el impío sumo sacerdote de las fuerzas del Puño Rojo, adorador de Rodahz-Le, el Creador del Caos. Era una oportunidad que no podía ser rechazada y cargaron contra el sacerdote. Algunos espadazos y conjuros después Ivag estaba a punto de diñarla, pero por suerte (?) Fue rescatado a tiempo por un jinete cabalgawyverns. Los héroes se desfogaron matando a algunas criaturas más y luego pusieron pies en polvorosa, dejando a sus espaldas lo que antiguamente era un viejo y orgulloso castillo, ahora convertido en unas ruinas llameantes, pira funeraria de muchos servidores del mal.

One Response to “La campaña del Puño Rojo (II)”

    malidtos el unico kNup autentico soy yo

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