Nota: No todos los preludios son de personajes de Dungeons. He aquí el preludio de un PJ que me hice para el juego de rol de Marvel (inédito en castellano). Es lo bastante genérico como para poder ser transplantado a cualquier otro juego de superhéroes o incluso, quitando l parte de metahumano, usarse en otros entornos de juego. Por ejemplo la Organización Sturmheim puede tener la apariencia de empresa de buen rollo, per
o sus terapias genéticas se basan en experimentos hechos en por científicos japoneses y alemanes durante la II Guerra Mundial en ciertas islas del pacífico (¿Habéis oído hablar de Delta Green? Ia, Ia, Cthulhu Ftagn). Las posibilidades son muy amplias. Sencillamente coged lo que necesitéis y os guste y desechad todo lo demás en estos preludios. Que para eso están.
1.- Introducción:
Shaton, John. Nacido el 24-5-196? en Bangor (Maine). Hijo de Philip Shaton y de Marion Smith-Shaton. Estudios secundarios incompletos. Residencia actual Hotel Barnablue 15ª avenida nº 36. Profesión actual: desconocida (posiblemente parado). Antecedentes penales: ninguno. Descripción: Varón caucásico, posiblemente con sangre alemana en su familia (confirmado: abuela materna nacida en Berlín), de unos 26 años. Pelo rubio y ojos azules. Altura: 1,91 m. Peso: 102 Kg. Complexión musculosa y muy robusta. Suele vestir ropas holgadas, algunas veces paramilitares.
Ésta podría ser un resumen de la ficha de J. Shaton, tal y como se conserva en los archivos de la Organización Sturmheim. Para comprender mejor la “biografía” de J. Shaton, es necesario remontarse en la historia y explicar todo desde el principio.
2.- La Organización Sturmheim:
Alemania 1942, Berlín. La guerra no puede ir mejor para las potencias del Eje. Sin embargo algunos científicos visionarios presienten que esto no durará, que no podrán mantener el ritmo de sus conquistas, y buscan formas de reforzarse y de consolidar las posiciones de Alemania en el conflicto. Algunos de ellos, como por ejemplo Münhausen intentan controlar lo sobrenatural mediante máquinas infernales. Otros, como Otto Sturmheim, se vuelven hacia la prácticamente recién descubierta experimentación genética.
Usando como conejillos de indias a los judíos encerrados en los campos de concentración, Sturmheim realiza numerosos y grotescos experimentos sobre la resistencia al dolor humana, la capacidad de combate, etc. Su objetivo: desarrollar el soldado perfecto, que ejemplifique la grandeza de la raza aria. Los experimentos se alargan por dos años y, cuando Alemania está a punto de caer, 200 mujeres germanas, escogidas tras una cuidadosa selección, son impregnadas con la Semilla de Sturmheim. Unos meses más tarde el Tercer Reich caía, Sturmheim era ejecutado por crímenes contra la humanidad y las doscientas embarazadas se dispersaban por todo el mundo.
Diez años más tarde el sobrino de O. Sturmheim, Carl Tingerhoff, reunía a 190 de esas mujeres, tras descubrir los aberrantes, pero innovadores, trabajos de su tío. Tingerhoff fundó la Organización para mantener a esas mujeres y a sus hijos. Algunas se habían casado y habían tenido descendencia propia. Sin embargo los niños nacidos de la Semilla de Sturmheim eran lo que había soñado su creador: bellas criaturas de ojos azules y cabello rubio, magníficamente desarrollados para su edad y que más tarde desarrollarían unas capacidades de combate excepcionales. Sturmheim había tomado lo mejor del físico de los arios, y la tenacidad y resistencia de los judíos.
Cuando los niños se hicieron mayores todos empezaron a dar muestras de lo que pretendía su creador: grandes capacidades de combate, obediencia ciega a sus superiores, etc. Tingerhoff los denominó en un principio los Berse
kers, debido a que podían controlar su masa muscular aumentándola, controlar el dolor tras esa transformación y aumentar su capacidad de combate hasta límites insospechados. Sin embargo 19 de esos niños se transformaron en algo muy distinto. Su piel se volvió blanca, sus ojos dorados y les crecieron alas, además de la transformación normal. Tingerhoff les denominó Devas: los Tocados por Dios.
Tras ver esto a Tingerhoff se le ocurrió reparar algo del mal que había creado su tío, usando a los Bersekers y a los Devas como soldados del bien, que lucharan por la justicia allá donde fueran. Entonces la Organización Sturmheim financió campos de entrenamiento secretos donde se enseñaba técnicas de combate y de moral a los ahora jóvenes adolescentes. En 1962 los dispersó por 19 países distintos, entre ellos Alemania y EE.UU… Tingerhoff dedicó el resto de su vida a buscar a las 10 mujeres que se perdieron, desapareciendo en el Amazonas cuatro años después. Su hijo Tomás prosiguió con su trabajo. Averiguó que los genes se podían transmitir de generación en generación, cuando los Bersekers empezaron a tener hijos propios que resultaron ser también Bersekers, pero sólo los hijos.
En 1975 los Devas y Tomás Tingerhoff decidieron que además de luchar contra la injusticia tenían que luchar contra el Mal. Tras un retiro de dos años en el Desierto del Sinaí tanto los Devas como Tomás volvieron con nuevos poderes, presumiblemente de origen divino, pero ninguno de los expedicionarios reveló jamás lo que había pasado.
En 1984 la nueva generación de Bersekers fue entrenada para añadir a sus poderes físicos sus nuevos poderes espirituales.
3.- La organización en la actualidad:
Actualmente la Organización Sturmheim es una multinacional corporativa cuyos intereses principales son la industria en general, la minería, y la genética. Son particularmente famosos por sus revolucionarias técnicas ecológicas y su interés por la arqueología, especialmente la bíblica. Su sede central se encuentra en Berlín (Alemania) y tiene 28 sucursales más (tantos como Devas) en las principales ciudades de otros tantos países, además de un sinfín de oficinas allá donde la Organización tenga intereses (P. E. Minesotta).
El objetivo de la Organización es el de la lucha contra el Mal en todas sus facetas, desde la polución ambiental, hasta los sicarios de Satanás, que disfrazados intentan extender la corrupción del infierno a nuestro mundo a fin de acelerar la llegada del Armagedón, el Apocalipsis, la Muerte de los Dioses y demás variantes de fin del mundo. En medio de este caos, cuando la balanza del equilibrio se haya ido a hacer gárgaras, el infierno podría surgir y dominar el mundo, destruyéndolo todo y canjeando el fin del mundo por una eternidad de sufrimiento y horror. Nuestra misión es pues destruir todo tipo de mal que podamos encontrar, a fin de evitar por un lado el fin del mundo, y por otro el surgimiento del infierno.
Actualmente el presidente de la compañía es Tomás Tingerhoff. Tiene casi 55 años y está pensando en dejarle el puesto a su hija Corina (que por supuesto está en el ajo). Aparte del Consejo de Administración Principal, el otro poder de la empresa son los Devas, que debido a su gran inteligencia personal cumplen muy bien su trabajo.
4.- Los poderes:
Los poderes que comparten Devas y Bersekers son cuatro:
a) La Transformación (todos). Este poder incrementa la masa muscular, la resistencia al dolor y al daño y las capacidades de lucha. La transformación es un poder muy variable, según el sujeto que la haga. En los Bersekers este poder precisa un asalto para ser activado. En los Devas la transformación es permanente y espectacular: les dota de piel blanca, ojos dorados y alas totalmente funcionales, como si fueran ángeles. Se dice que un Berseker puede ir evolucionando su transformación para parecerse físicamente a un Deva (ojos dorados, piel blanca y unas alas que le permiten planear, como un ala delta). Otros dicen que la transformación puede dotarles de armas naturales, como garras, pero muchos coinciden que es de
muy mal gusto luchar por el bien con la forma de una bestia demoníaca. Otros dicen que no importa la apariencia, sino la efectividad. En fin la polémica sigue abierta hasta la fecha.
b) La Armadura (todos). Este poder endurece la piel del sujeto hasta hacerlo prácticamente invulnerable a los ataques físicos usuales. En los Bersekers el uso de esta habilidad precisa de un asalto para activarla. En los Devas es permanente.
c) La Detección del Mal (Bersekers de 2ª generación, Devas). Este poder permite una percepción extrasensorial del alma de un sujeto. Es tremendamente variable: unos ven un aura de colores blanco (bien), gris (neutralidad) y negro (mal) con sus colores intermedios, otros ven una balanza, otros sienten el mal, etc. Por supuesto los Bersekers han de pasar un asalto concentrándose, mientras que los Devas lo tienen permanentemente (lo cual es la razón de que los altos cargos de la empresa nunca nos puedan traicionar, y de que la selección de personal sea la más óptima que se pueda encontrar).
d) El Ritual de la Espada (Bersekers de 2ª generación, Devas). Salvo los más ínfimos la mayoría de demonios no puede ser dañada por las armas comunes, y de serlo tan sólo se les puede expulsar por donde vinieron, por lo que pueden volver. De esta manera es imposible matar definitivamente a un demonio, puesto que su alma vuela al infierno, que es donde procede. Pero se puede destruir su forma terrenal y desterrarlos por un tiempo más o menos largo. Ése es el objetivo del ritual. Tras un asalto de concentración el alma del que realiza el ritual canaliza su energía a través del aura. El arma que esgrima el sujeto (típicamente una espada o algún arma de filo hecha de un metal puro, no una aleación (P. E. hierro, plata, pero no acero) se rodeará de un aura de luz blanca. El arma entonces podrá dañar a demonios de baja categoría (Bersekers) o de media (Devas). Más allá queda fuera de los alcances humanos (o metahumanos). Dependiendo de la categoría del demonio quedará desterrado, es decir, no podrá volver a formar una forma física o poseer a alguien en nuestro mundo. A más baja categoría mayor es el exilio. De esta exposición se supone que cuanto más pura y más tendente al bien es el alma del que haga el ritual, más poder tendrá el arma (y más pupa hará a aquellos que no son de nuestro mundo). Como nota al margen hay que señalar que podrían existir armas bendecidas contra demonios, procedentes de épocas oscuras. Pero si es leyenda o realidad nadie lo sabe.
5.- John Shaton (autobiografía enviada a su nuevo contacto con la organización):
Como en el breve resumen de la introducción nací en Maine. Mi padre es oriundo de Bangor, y mi madre una de las primeras descendientes de aquellas mujeres que dieron a luz a la primera generación de Bersekers (su verdadero nombre era Marion Zauberhauss). Los genes de la Semilla de Sturmheim se transmitieron a ella y luego se manifestaron en mí. Mi padre vive con mi hermana Anna (dos años menor que yo) en Bangor. Mi madre murió al darla a luz. Si hay algún lugar donde el mal este oculto y presente es Maine. Aislado, frío, es el típico escenario de terror, que tan bien han aprovechado autores como Stephen King.
Los primeros 15 años de mi vida transcurrieron pacíficamente. Aunque evidentemente era bastante distinto a mis compañeros (más alto, más fuerte, etc.) procuraba llevarme bien con ellos. Desde luego con las chicas jamás tuve problemas de confraternización. Fui educado, al igual que mi hermana, en la religión católica por nuestro padre. Sin embarco en mi 15º cumpleaños un par de hombres con pinta de agentes del FBI vinieron a visitar a mi padre, quien desde luego esperaba su visita. Ése fue mi primer contacto con la Organización Sturmheim. Mi padre me explicó quién era yo realmente: era un Berseker, uno de los de 2ª generación. Mi madre le había confiado a mi padre el secreto de la Organización poco después de mi nacimiento. Tras su muerte mi padre se puso en contacto con la Organización para determinar si la información recibida de su esposa era real. Al principio no le creí peor más tarde comprendí que poseía unos extraños poderes, que era un metahumano.
Tres días después de la llegada de esos hombres partía hacia la sucursal de Nueva York. De allí fui a parar a un campo de entrenamiento en Alemania donde se nos educó a mí y a otros muchos de la nueva generación en el control de nuestros poderes físicos y se nos enseñó los nuevos poderes espirituales. Además aprendimos a luchar con una gran gama de armas, y en cuerpo a cuerpo. Éramos los soldados del bien.
Cinco largos años después volví a los Estados Unidos. Desde entonces han pasado 6 años, e
n los que me he movido por toda la zona norte de los EE.UU. destruyendo al mal donde lo hallaba, entregando delincuentes a la justicia o, si no era posible, al infierno. Al menos paso dos veces al año para visitar a mi padre y a mi hermana, ahora convertida en una bella mujer.
Tengo bien claro quién y cómo soy. Soy un soldado del bien. Otros Bersekers se hacen abogados para luchar contra el mal o la corrupción. Sin embargo yo no soy tan sutil. Podría definirme como una mezcla explosiva entre Don Quijote y Sancho. No dudo en abalanzarme contra el mal de cabeza, siempre y cuando tenga pruebas de que el mal está ahí. Procuro no matar si no es necesario, y ser más o menos caballeroso. Creo que el hacer el bien no es sólo destruir al mal, sino fomentar el bien entre los que están alrededor (como por ejemplo mis compañeros). El bien se alimenta de buenas obras y hay que mantenerlo alimentado. Pero me estoy saliendo del tema. ¿Un análisis de mi personalidad?: leal, impulsivo, tenaz, valiente, temerario si la ocasión lo merece, altruista. Odio a muerte a los asesinos y a los traficantes de droga. Quiero muchísimo a mi familia y jamás permitiría que les pasara algo. No dudo en dar todo lo mejor de mí en cada misión. ¿Se me olvida algo? No creo que no.
En cuanto a mis poderes: la transformación me hace crecer algo más de 10 cm., por lo que siempre llevo ropas holgadas, y vuelve mis ojos de color dorado. Mi detección del mal me permite sentir el mal o el bien, cuanto más extremo más fuerte es el “sentimiento”. El ritual se ajusta a lo aprendido por todos los Bersekers de, al igual que la armadura. No creo que haya mucho más que decir, salvo que si he de usar mis poderes no me corto.
En cuanto a mis aliados y contactos. Bien, durante seis años mi contacto principal con la Organización fue Elías Randolph, un viejo conocido. Era un magnífico contacto que hace poco murió de un infarto. Su sustituto ha sido Robert Kowalsky, un hombre de mediana edad, tremendamente amable y despistado. Desde que lo tengo como enlace me he ido descolgando de la Organización. Robert y yo sabemos que tendría que estar ocupando un puesto como oficinista y no metido en este brutal mundo de la lucha del bien contra el mal. Sin embargo es imposible que Robert me caiga mal. Somos buenos amigos, me ha presentado a su familia (su encantadora y magnífica cocinera esposa y sus adorables hijas de 16, 14 y 8 años) y de vez en cuando gusto de tomar una copa con él. Me hace añorar lo que podría haber sido una vida normal para mí. Mi otro contacto es un traficante de armas que trabaja exclusivamente para la Organización. Particularmente no me caen bien los traficantes de armas, pero el Esquivo es la excepción. Debido a sus escrúpulos casi nunca posee armas pesadas, pero yo jamás he querido ir cargado hasta el culo de artillería.
Y creo que esto es todo. Si se me olvida algo lo iré consignando en sucesivos apéndices.